El Cobre & La Destilación
Lo importante es utilizar un buen alambique de cobre electrolítico al 99% con certificado de garantía, en donde el fondo de olla sea por lo menos de e=1/8". No importa el tamaño sino que cumpla con lo manifestado.
Los alambiques siempre alojan polvo o cualquier otro residuo que se notará en los primeros compuestos que salen de la destilación (cabeza), y aunque muchos usen esta primera etapa justo para "limpiar" los conductos, es importante no escatimar en la higiene de su obra maestra de ingeniería, así que se debe iniciar con una desinfección con ácido cítrico (es mucho mejor desinfectar con ácidos orgánicos ya que compuestos como el cloro corroen mucho el metal), para luego "curar" el alambique con una mezcla de agua y una porcion de la fruta a destilar, después se pasa solo agua (que no se condensa sino solo pasa por el serpentín en forma de vapor) y finalizar destilando agua para que el destilador recién sea digno de recibir los mostos frescos de las frutas de selectas de estación.
A la hora de destilar y para ello necesitamos de una estupenda materia prima. Se inicia la cocción asegurándonos de no aplicar tanto calor que termine dañando tanto al alambique como al destilado, así que temperaturas cercanas a los 60°C garantizarán un buen producto separando siempre la cabeza, continuando con una cocción lenta como lo hace también nuestra aclamada gastronomía.
Súmenle a esto los reposos, que aunque en el reglamento exige 3 meses, ya depende de cada uno ver si aumenta el tiempo como 6, 12 o 18 meses.
Hay que ser detallistas aunque sea agotador pues todo esto no solo logra los estupendos destilados que ya hemos degustado sino valores de cobre residual menores a 2 ppm que definitivamente, están por debajo de lo que exige el reglamento y los límites que pone cualquier destino que desee deleitarse.

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